Francisco Espinosa Holguín

La Crisis Financiera Mundial

La Crisis Financiera Mundial tiene sus orígenes en el exceso de liquidez que experimentó el Mercado financiero durante estos últimos 5 años lo cual provocó una disminución de tasas de interés en los principales mercados financieros de América, Asia y Europa.

Este exceso de liquidez en los mercados financieros motivaron que los bancos, especialmente en USA, iniciaran un proceso agresivo de colocación de sus fondos en créditos hipotecarios y de consumo utilizando políticas de crédito sumamente laxas y flexibles en cuanto a requisitos y plazos se refiere

Las bajas tasas de interés y las fantásticas ofertas crediticias de los bancos a la vez impulsaron una fiebre de endeudamiento por parte del consumidor para aprovechar estas gangas crediticias para renovar o comprar una segunda vivienda. Esta demanda desmedida de créditos hipotecarios a la vez repercutió en un boom del Mercado inmobiliario reflejado en una continua plusvalía de las propiedades que llegaban a representar tasas anuales del 10 al 15%.

Esta plusvalía de los bienes hipotecarios que a la vez se constituyen en garantía para los bancos acreedores incentivó más aun la oferta de crédito por parte de bancos fundamentada en el hecho de que los bienes hipotecados ganaban valor cada año a un ritmo mayor a la tasa de interés. Como resultado de esto, los bancos comenzaron a buscar otros nichos de mercado en donde colocar créditos hipotecarios de alta rentabilidad llegando al extremo de incursionar en el segmento de alto riesgo denominado "ninjas" cuyo significado traducido del ingles se refiere a deudores sin capacidad de pago y sin un adecuado respaldo patrimonial.

Por otro lado, este crecimiento tan abrupto del crédito hipotecario requirió que los bancos encontrasen una serie de subterfugios financieros para poder fondear sus carteras en vista de las limitaciones de patrimonio técnico que experimentaron dado las regulaciones de las autoridades respectivas. Los bancos iniciaron un agresivo proceso de empaquetamiento de créditos a través de esquemas de titularización para sacarlos de sus balances y venderlos a financieras que estaban dispuestas a incurrir en este tipo de operaciones rentables.

La alta rentabilidad de estos créditos hipotecarios de alto riesgo crearon paralelamente una serie de productos financieros y fondos de inversión respaldados por hipotecas que permitían que inversionistas y ahorristas coloquen sus recursos para obtener altos rendimientos. Los bancos se encargaron de encontrar este tipo de inversioncitas en todo el mundo. Más aun, bancos europeos atraídos por el alto rendimiento comenzaron también a incursionar en esta actividad. De esta forma comenzó a crecer al mismo ritmo una fuente de financiamiento para apalancar la colocación de créditos de alto riesgo por parte de la banca.

Toda esta fantasía en la cual "todos ganaban" (bancos e inversionistas percibiendo altas tasas y el deudor hipotecario con alta plusvalía en sus propiedades) iba bien hasta que la banca comenzó a experimentar en el año 2.007 morosidad e incumplimiento de pago por parte de los deudores de alto riesgo quienes adicionalmente ya no tenían el estímulo de Seguir pagando, pues veían que su casas ya no ganaban valor y que, al contrario, había un estancamiento en la plusvalía hipotecaria. Esta situación se evidenció a lo largo del 2.007 con una continua incapacidad de pago y quiebra de financieras y entidades que habían comprado estos paquetes de hipotecas. En Septiembre del 2.007 estalló la crisis y se hacía evidente que la era del boom inmobiliario había finalizado.

Las cifras comenzaron a sincerarse y veíamos asombrados como los principales bancos de Estados Unidos y Europa reflejaron pérdidas asociadas a estas hipotecas de alto riesgo que ascendieron a la suma de US$500 billones anulando los resultados de ese año y en muchos casos consumiendo gran parte de sus patrimonios.

En menos de un año las cosas cambiaron dramáticamente: la exuberante liquidez y la fiebre del provecho fácil para acumular riqueza rápidamente pasó a ser una situación de total incertidumbre y pérdida de confianza en los mercados. Las bolsas de valores han perdido más de un 40% de su valor, más de 200 mil millones de euros se han esfumado y ya no forman parte de la riqueza, la banca de inversión ha sido borrada del mapa y los gobiernos de Estados Unidos y Europa han tenido que entrar de accionistas de sus principales bancos para evitar su colapso. Estas intervenciones han sido las mayores de la historia económica en términos de volumen.

No existe una opinión concertada sobre la posible solución a esta grave crisis. Cada vez se suman más las opiniones de expertos económicos sobre el grado de incertidumbre y desconocimiento que no permite ver la luz al final del túnel. No existe una formula mágica, ni salvamento, o paquete de estímulo mágico para sacarlo adelante. Se entretejió un esquema sumamente complejo y enmarañado en tomo a los créditos hipotecarios de alto riesgo utilizando un inmenso grado de deuda que llegó a todos los rincones del planeta lo cual nos hace pensar que lamentablemente esta crisis está muy lejos de ser superada. Tardarán muchos años para que la confianza regrese a los mercados financieros.

Tendremos que acostumbramos a convivir de aquí adelante con el mayor grado de incertidumbre que ha experimentado nuestra generación.

Los gobiernos tendrán que reeducar a sus poblaciones sobre la necesidad de regresar a los conceptos fundamentales de construir la riqueza: ladrillo por ladrillo, pues se ha comprobado una vez más que los crecimientos económicos abruptos dependientes y caracterizados por altos niveles de endeudamiento y de riesgo no son sostenibles en el tiempo y sus efectos son sumamente perjudiciales en el largo plazo.